viernes, 1 de junio de 2007

Lo que vio su tía Mau a mediados de mayo

“Está enorme y sanita, me reconoció muy luego, lo que es fantástico, sonríe mucho y sigue igual de intensa y entusiasmada con todo. Me tocó apreciar todas sus hazañas: darse vuelta solita, gatear para atrás y doblando, nadar en tierra o volar con la guata pegada al suelo (acá le dicen "el pingüino"), comerse toda la comida, conversar con sus monitos de peluche, conversar conmigo (deliciosa ella), patalear y chapotear en su baño (que ahora es la tina entera y sabe perfecto como golpear el agua para salpicar a la gente), abrazar lo que tenga ganas de abrazar, hacer burbujas con la boca, soplar, hacer flexiones (si, en sus intentos por levantar la cadera con las rodillas dobladas, que le cuesta, le ha dado por hacer flexiones, es genial)... en fin. Parece que le quieren empezar a salir los dientes, entonces se come las encías, parece abuelita y además se oye muy divertida porque hace unos ruidos raros... Total que como pueden ver, está exquisita. Ah, y ya tuve el privilegio de salir con ella en el portabebés, pegadita al cuerpo como las mujeres africanas, y se porta regio, parece que le encanta andar así, encajada en la cadera (igual que como siempre llevé al Daniel y al Julien), porque no alega nada y lo mira todo con mucho interés: claramente la curiosidad en ella es tremenda!”

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