

Ese fin de semana tuvimos la visita de la tía Mau, quien nos fue a buscar a Gare du Nord para no perderse momento con la pequeña. Hemos comprobado que es una ventaja viajar con guaguas (bebés) en tren, porque ocurren cosas mágicas, como que nos otorgaron una cabina para 9 personas sólo para nosotros, mientras el resto iba en vagones bien llenos. Le vamos a enseñar a Canela a llorar en los "momentos adecuados".
Los días estuvieron bastante asoleados, algo excepcional para febrero. Aquí aparece Canela en brazos de su tía.

Definitivamente andar en metro con coche es bastante pesado, así que mejor usamos los buses y el tram de los mariscales, recientemente inaugurado y que tomamos para puro pasear. De terminal a terminal, nos oscureció en el río Sena donde aparece Canela con su madre. Y con algo de suerte se ve la torre al fondo.
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