Nos tomamos un par de días en las Cascadas de las Animas (Cajón del Maipo, Chile), aunque en rigor esa aventura no debería figurar aquí. Por qué? Porque este blog no es para las escapadas en pareja de los padres! Lo que pasa es que Canela se quedó en Santiago con los abuelos mientras nosotros disfrutamos un par de días top relax, con caminata, chimenea, sauna y masajes.

Canela se adueñó de Padre Hurtado, con sus conocidos cambios de nivel y escalones (un par de costalazos memorables), 6 peldaños subidos en dirección del segundo piso (si, peligrosísimo), y recorrió por todas partes gateando.
El día que le presentamos al Bill casi le dio un infarto porque el otro le ladró en la cara detrás de la reja. Pero se hicieron amigos, y después lo llamaba "Wah". Como a los perros que vio más tarde en Temuco. Y a los gatos. Bueno al final a cualquier animal de 4 patas le dice "Wah".

Nos tocaron un par de matrimonios más en Chile, y en el de mi primo que fue de día, sorprendimos a Canela tratando de tomar unos peces color naranjo, que en realidad se escaparon bien asustados en el estanque.

Luego nos fuimos a Mantagua, cerca de Concón, a pasar unos días donde mi suegro y lo pasamos super bien, dormimos harto con el aire marino.

Las piedras. Canela se pasaba horas jugando con las piedras.

(el pañuelo es una chochera de la mamá, de una tiendecilla de Versailles)
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