
Un día fuimos a elevar volantines y Canela se fue en portabebé y se lo observó todo. Claramente le gusta ir mirando hacia adelante. El gorrito rojo, al estilo Charleston, ya lo adivinarán: si, es de la tiendecilla de Versailles donde ya las deben reconocer como clientes frecuentes.
En Temuco aprendió a aplaudir, y lo repite siempre que uno le dice "bravo!". Su aplauso es bastante simbólico porque no hace mucho ruido...

Aquí estaba sentada cerca del asado en su sillita portátil, porque como había otros primos de su edad y más grandes, la sillita alta estaba super reservada.

El último día la subimos al "Correcaminos" y se agarró bien firme del volante, como los pies le alcanzaban apenas al suelo, la tuve que tirar con una cuerdecita. Salvo un pequeño accidente de tránsito cuando soltó el volante y se fue contra una biblioteca, no tuvo mayores percances. Bienvenida al automovilismo?
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